Posts Tagged ‘mi familia’

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Visita a Cáceres

4 mayo 2010

Este fin de semana pasado estuve en Cáceres. Más concretamente en el pueblo enano donde vive mi tía, pero para el caso es lo mismo. Uno de los días fuimos de paseo a Cáceres (la ciudad, pueblo, o lo que sea eso). Y de ese paseo tengo que destacar varias cosas:

1. El que construyó Cáceres tenía ganas de fastidiar un rato. No hay otra razón para explicar la cantidad casi infinita de cuestas empinadas que hay.

2. Hay una iglesia a la que no voy a entrar jamás de los jamases (tampoco es que entre a las demás, pero bueno…). Lo digo porque el Cristo tenía pinta de loco suicida (cuando lo dije mi padre se empezó a aguantar la risa y mi madre nos miró raro…), y eso de ver suicidarse a un muerto tiene que ser algo extraño y traumatizante.

3. Quien puso nombres a las calles se debía creer muy gracioso. A una calle estrecha la llamó Calle Ancha, y a una calle más empinada que las demás y con escalones la llamó Rompepiernas. Y seguro que hay más ejemplos.

Y esas han sido mis conclusiones sobre Cáceres. ¡Ah! ¡Por cierto! Por lo demás muy bonito.

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Madres con super-poderes

17 abril 2010

A mi siempre me pasa, y supongo que a los demás también, que estoy buscando una cosa, por ejemplo el champú, y no lo encuentro en ninguna parte del baño. Entonces voy y le pregunto a mi madre que si sabe donde está el champú porque yo no lo encuentro. Me dice que en el baño, que busque bien. Vuelvo al baño, busco por todos lados, hasta dentro del váter, y sigue sin estar. Vuelvo a decírselo a mi madre. Ahora es cuando llega la típica frase de:

-Como vaya yo y lo encuentre…

Y entonces va y lo encuentra. Y encima está en la ducha, en su sitio. No sé cómo lo hace, porque yo estoy segura de que cuando yo miré ahí no estaba. Así que tengo una hipótesis: las madres tienen super-poderes. No hay otra explicación.

Los super-poderes más comunes en las madres son la telekinesis y leer los pensamientos. La telekinesis ya la he explicado, el champú lo deben de mover ellas con su mente, porque yo sigo segura de que antes no estaba allí. Lo de leer los pensamientos esta claro: si no has hecho algo que tenías que hacer (o, al contrario, has hecho algo que no tenías que hacer) ellas lo saben, porque lo leen en tu mente.

Y esto es todo por hoy, seguiré investigando sobre los superpoderes de las madres.

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El misterio del libro

14 marzo 2010

El otro día, cuando mi hermana llegó a casa del colegio, viene y me da un libro así por las buenas. Yo me quedo pensando “¿Y esto?” Y eso mismo es lo que le pregunto. Ella me dice:

-Ah, no sé, me ha dicho mamá que te lo dé.

Y después se fue. Entonces yo voy, y le pregunto a mi madre que a que viene lo del libro. Ella me dice que se lo ha dado mi abuelo y que a él se lo ha dado mi tía-abuela (o sea, su hermana). ¡Vaya lío para un libro!

Pero mi duda sigue ahí: vale, ya sé quien me lo ha dado, pero sigo sin saber por qué. Mi cumpleaños no es hasta dentro de un mes. Y mi santo fue en enero, así que… no sé. Se lo tendré que preguntar la próxima vez que la vea. Hasta entonces me quedaré con la duda.

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Abuela, los peluches no hablan

1 marzo 2010

Hay veces que me extraño de la buena memoria que tengo (aunque si es para memorizar las fechas de un examen de Historia ya no es tan buena…). Esto lo digo porque me acuerdo de algunas cosas de cuando era muy pequeña. Esta en concreto, que voy a contar ahora porque me apetece, pasó cuando yo tenía tres años. No me preguntéis cómo sé que tenía tres años, y no dos o cuatro, pero el caso es que lo sé. Bueno, el caso es que yo estaba en casa de mis abuelos: mis padres trabajaban y yo me quedaba allí con ellos. Tenía un peluche, un conejito blanco que todavía tengo por ahí perdido (o eso creo, por lo menos), y entonces mi abuela me lo pidió y se lo puso en la oreja. Ella ponía así cara de concentración, y un ratillo después me dice que el conejito le ha dicho nosequé (no me preguntéis el qué, que a tanto no llego). Yo me quedé pensando: “¡Pero si los peluches no hablan!”. Entonces ella me dijo:

-¡Póntelo tú en la oreja, venga, a ver qué te dice!

Yo no me lo creía mucho, pero bueno, como era muy obediente yo, pues me lo puse. Me quedé un ratito con el puesto, pero ya me cansé y dije algo así como:

-Abuela, esto no habla.

Esto quedará para la posteridad como una prueba más de la incomprensión de los adultos hacia los niños.

No tengo una foto del mío, pero este se parece bastante.

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Los niños pequeños no son tontos

20 enero 2010

Normalmente, nos acordamos mas bien poco de las cosas que nos pasan de pequeños. Aunque si que hay algunas cosas que se nos quedan grabadas y recordamos siempre, como la que voy a contar yo ahora:

Yo era muy muy muy pequeña (y cuando digo muy muy muy pequeña me refiero a que tendria unos 3 o 4 años). Estaba con algunos primos mayores que yo (en ese momento no tenia primos mas pequeños) en casa de un tio mio. Nos estabamos preparando para ir a algun sitio, no recuerdo cual, y entonces mi prima, que tiene cuatro años mas que yo (7 u 8 en ese momento) empieza a llorar. Yo nunca he sabido por que empezo a llorar, pero el caso es que mi tio intentaba calmarla, y en un momento dado le dijo que si no paraba su prima (yo) iba a empezar a llorar tambien. En ese momento me entro una gran duda existencial:

¿Que narices tiene que ver que llore mi prima con que llore yo?

Mira que yo era pequeña, pero le estuve dando vueltas un buen rato. Ahora, 12 años despues, lo entiendo: damos por hecho que los niños pequeños son idiotas. Y no lo son, probablemente incluso sean mas listos que algunos adultos, pero bueno… la gente piensa que si, ¿yo que le voy a hacer? Bueno, una cosa si que puedo hacer: prometer que nunca mas tratare a un niño pequeño como si fuera tonto.

P.D: No se si algun espabilao se habra dado cuenta, pero no he escrito ni una sola tilde en todo el post. Que conste que no es culpa mia, es el ordenador que no me deja: cada vez que le doy a la tecla, en lugar de ponermela en su sitio me pone dos tildes antes de la letra…