Archive for 26 marzo 2010

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Semana Santa

26 marzo 2010

Primer día de semana santa para mí. Una semanita y pico sin tener clases. Y también sin poder pasarme pasarme por aquí, a ver vuestros blogs o actualizar el mío porque me voy de vacaciones a la playita y allí no tengo internet. No es mucho tiempo, y a mí seguro que se me pasa demasiado rápido, pero yo lo digo por si acaso.

Mañana me voy, así que cuando vuelva me haré una maratón de leer posts. Así que nada, los que tengáis vacaciones a aprovecharlas, y los que no, pues a no agobiarse demasiado.

Ojala me fuera a una playa así, pero me conformo con una normalita.

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Lunes

22 marzo 2010

Hoy es lunes. Si le preguntas a cualquiera que cuál es el peor día de la semana seguro que te contesta que el lunes (sobre todo si ese alguien es Garfield)… Está claro el porqué ¿no? Hay que volver a la rutina de estudiar o trabajar o lo que sea que hagas normalmente, después de un fin de semana en el que habrás estado sin hacer nada, o haciendo lo que te apetece.  ¡Normal que la gente odie los lunes!

Pero en el fondo el lunes no esta tan mal. El pobrecito lunes está discriminado, marginado, cuando en realidad nos ayuda muuuucho, muuucho. Porque, a ver, ¿quién disfrutaría del fin de semana si no supiera que después va a llegar el lunes y va a tener que volver a estudiar, trabajar o lo que sea? ¡Pues nadie! Bueno, vale, a lo mejor hay por ahí algún optimista que le daría exactamente igual, pero ese no cuenta.

Así que dejemos de odiar al lunes, y unámonos todos para dar gracias al lunes (esto tiene que decirse en plan solemne, que si no, no queda bien).

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El misterio del libro

14 marzo 2010

El otro día, cuando mi hermana llegó a casa del colegio, viene y me da un libro así por las buenas. Yo me quedo pensando “¿Y esto?” Y eso mismo es lo que le pregunto. Ella me dice:

-Ah, no sé, me ha dicho mamá que te lo dé.

Y después se fue. Entonces yo voy, y le pregunto a mi madre que a que viene lo del libro. Ella me dice que se lo ha dado mi abuelo y que a él se lo ha dado mi tía-abuela (o sea, su hermana). ¡Vaya lío para un libro!

Pero mi duda sigue ahí: vale, ya sé quien me lo ha dado, pero sigo sin saber por qué. Mi cumpleaños no es hasta dentro de un mes. Y mi santo fue en enero, así que… no sé. Se lo tendré que preguntar la próxima vez que la vea. Hasta entonces me quedaré con la duda.

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En busca del teléfono antiguo

11 marzo 2010

¡Hay que ver la cantidad de gente que llega hasta mi blog con las palabras clave “teléfono antiguo”! Incluso hay una persona que pregunta que quién lo inventó. Y todo por que hace tiempo, cuando este blog era un recién nacido, puse una foto de uno. Ni siquiera está escrito en ningún post, es sólo el título de una foto. Pero eso a originado nada más y nada menos que… (redoble de tambores)…la increible cifra de… (sigue el redoble de tambores)…¡252 personas buscando un teléfono antiguo en mi blog! Y eso contando sólo a los que buscan exactamente “teléfono antiguo”… que luego hay otro monton de “el teléfono antiguo” o “telefonos antiguos”, etc, etc, etc… Sin embargo no hay nadie que busque un teléfono moderno: ¿qué pasa, se han quedado todos anclados en el siglo XIX? Bueno, sea lo que sea se habrán quedado algo decepcionados con este blog… como compesación dejaré una bonita foto de un teléfono antiguo. Pero antiguo, antiguo ¿eh?

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Mario-Lego

5 marzo 2010

Mirad:

Sólo una cosa que decir: quien hizo este vídeo se aburría muuuucho, muuucho…

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Cambios…

3 marzo 2010

Supongo que si tenéis ojos ya lo habréis notado, pero yo lo digo de todas formas: he cambiado el diseño del blog. ¿La razón? Pues… que llevaba con el mismo cuatro meses, o dicho de otra forma, desde que empecé este blog. Que bien pensado tampoco es tanto tiempo ¿no? pero bueno, así varío un poquillo. Y esto es todo, ya volveré otro día a contar algo más interesante.

¡Ah! ¡Por cierto! Mañana tengo el último examen de la evaluación. ¡Por fin! Que llevo unos días de estudiar… Habrá que ver luego que tal las notas… bueno, ya está hasta otro día.

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Abuela, los peluches no hablan

1 marzo 2010

Hay veces que me extraño de la buena memoria que tengo (aunque si es para memorizar las fechas de un examen de Historia ya no es tan buena…). Esto lo digo porque me acuerdo de algunas cosas de cuando era muy pequeña. Esta en concreto, que voy a contar ahora porque me apetece, pasó cuando yo tenía tres años. No me preguntéis cómo sé que tenía tres años, y no dos o cuatro, pero el caso es que lo sé. Bueno, el caso es que yo estaba en casa de mis abuelos: mis padres trabajaban y yo me quedaba allí con ellos. Tenía un peluche, un conejito blanco que todavía tengo por ahí perdido (o eso creo, por lo menos), y entonces mi abuela me lo pidió y se lo puso en la oreja. Ella ponía así cara de concentración, y un ratillo después me dice que el conejito le ha dicho nosequé (no me preguntéis el qué, que a tanto no llego). Yo me quedé pensando: “¡Pero si los peluches no hablan!”. Entonces ella me dijo:

-¡Póntelo tú en la oreja, venga, a ver qué te dice!

Yo no me lo creía mucho, pero bueno, como era muy obediente yo, pues me lo puse. Me quedé un ratito con el puesto, pero ya me cansé y dije algo así como:

-Abuela, esto no habla.

Esto quedará para la posteridad como una prueba más de la incomprensión de los adultos hacia los niños.

No tengo una foto del mío, pero este se parece bastante.